CulturaNacionalesPrimera planaRelatos breves

Aquel 2 de abril de 1982

De cómo una causa justa puede amalgamarse con un oscuro propósito. Mario Bellocchio

“La bandera blanca y celeste, Dios sea loado, no ha sido jamás atada al carro triunfal de ningún vencedor de la tierra”

                         Domingo Faustino Sarmiento.

Una situación común es preguntar ¿Dónde estabas cuando sucedió “tal cosa”? Ubicando a la “tal cosa” como un momento liminar de la historia como la ocupación de las Malvinas el 2 de abril de 1982. Y, normalmente uno tiene recuerdos imprecisos, faltos de detalle. No es mi caso con lo de Malvinas pues estaba de viaje con Domingo Cutuli, un conocido productor de espectáculos deportivos, por esos años aún vinculado al Lole Reutemann. Estaba viajando en su coche hacia Río Cuarto para definir detalles de la transmisión de una carrera de Turismo Nacional en ese circuito a la que Canal 11 me había asignado, cuando escuchamos la noticia por radio. Asombrados, nos detuvimos en un quiosco del primer pueblo que cruzamos para comprar “Crónica” que lucía, encabezando la primera plana, una bandera argentina y debajo de ella con tipografía de cinco centímetros de altura –¡se la iban a perder!– ARGENTINAZO: ¡LAS MALVINAS RECUPERADAS!

De cómo una causa justa puede amalgamarse con un oscuro propósito.

Con 4 días de diferencia la Plaza de Mayo reclamante y apaleada del 30 de marzo –marcha de las dos CGT por “Paz, pan y trabajo”, más de 2000 detenidos incluidos los dirigentes convocantes– se transformó el 2 de abril en una concentración espontánea que aclamaba a quien días antes había ordenado la represión, el general Galtieri, quien saludaba, brazos en alto a la fervorosa multitud, que gritaba enardecida disimulando los moretones de los garrotazos del martes anterior. Encabezada por Galtieri la decadente dictadura había encontrado el “punto G” del gozo popular. Repentinamente algo que se desgranaba en manos del desprestigio que sus propios excesos  le habían provocado, cobraba nuevo impulso y un impensado apoyo popular que, pronto se vería, era el “canto del cisne”, antes que el resurgir de “el ave fénix”.

Así comenzamos a vivir el par de meses y días de autoengaños triunfalistas, apoyados en algunos éxitos bélicos esporádicos –“estamos ganando”, argentinos, ¡a vencer!– de la mano de heroicos combatientes que luchando como podían y con las armas y estrategias de las que sus superiores disponían lograban plantar algunas banderas en campo enemigo. Un enemigo que contaba con un equipamiento y apoyo diplomático y estratégico ampliamente superior mientras el general con aliento alcohólico desplegaba sus bravatas: ¡”Si quieren venir que vengan, les presentaremos batalla”! Y vinieron…

Mientras José Gómez Fuentes nos saturaba con su compilación diaria de noticias triunfalistas desde “60 minutos”, Cacho Fontana y Pinky, en los primeros días de mayo, salían por ATC –Canal 7– en el programa “Las 24 horas de las Malvinas” a recaudar para el Fondo Patriótico Argentino donde lograron cuantiosas donaciones cuyo destino nunca fue clarificado. Pasada la contienda, en general, se pudo conocer que la opinión popular rescataba a Cacho y Pinky como “usados” a raíz de su innegable carisma.

EL 2 de mayo –un mes después de iniciado el conflicto– Gómez Fuentes no tuvo más remedio que informarnos sobre el hundimiento del crucero ARA General Belgrano y la pérdida de 323 marinos argentinos producto del ataque del submarino nuclear británico HMS Conqueror, según se informó, dentro del área pactada de exclusión de guerra.

A pesar de la información “procesada” habían comenzado a trascender las vilezas de cierta suboficialidad y oficialidad con respecto a la tropa en relación con los “estaqueos” de soldados por solicitar comida y abrigo. Sólo algunos pocos de los aberrantes “superiores” fueron sancionados por su conducta.

Los juicios por delitos en la guerra de las Malvinas fueron procesos judiciales cursados tanto en Argentina como en Reino Unido después del conflicto del Atlántico Sur. Una serie de juicios militares llevados a cabo en Argentina en 2009 para determinar la validez de reclamos efectuados contra oficiales y suboficiales por conspiración, tortura y maltrato a los soldados conscriptos durante la guerra de las Malvinas en 1982.

Ernesto Alonso, el ex-combatiente de la guerra de Malvinas y secretario de Derechos Humanos del Centro de excombatientes (CECIM) de La Plata narró que…

“Hay soldados que murieron bajo fuego enemigo estando estaqueados desnudos de pies y manos por el Ejército argentino. Otros fueron enterrados hasta el cuello sólo por haber robado un paquete de galletitas. A un soldado lo ataron con una granada en la boca y un hilo que le cruzaba por los testículos. Algunos fueron sometidos a la picana eléctrica. A otros los metían en pozos de agua helada como castigo, lo que produjo mutilaciones por congelamiento y gangrena. Hubo golpizas y simulacros de fusilamiento. Incluso asesinaron soldados a sangre fría”.

Los éxitos de la guerra que “encandilaron” incautos:

  • Hundimiento del destructor británico HMS Sheffield a través de un misil Exocet disparado por un Super Etendart argentino.
  • Hundimiento del HMS Ardent.
  • Hundimiento de la fragata británica HMS Antelope.
  • La Aviación Naval hunde con un Exocet al portacontenedores británico Atlantic Conveyor.
  • La FAA (Fuerza Aérea Argentina) hunde al destructor HMS Coventry.
  • Ataque al HMS Invincible.

El conflicto fue un episodio importante en la prolongada disputa por la soberanía de los territorios. Argentina sigue sosteniendo que las islas son territorio argentino, y el Gobierno argentino definió su acción militar como la recuperación de su soberanía nacional. El Gobierno británico en cambio, consideró la acción como una invasión extranjera de un territorio que había sido colonia de la Corona británica desde 1833.

Los isleños de las Malvinas, que habitan las islas desde principios del siglo XIX, son predominantemente descendientes de colonos británicos y están mayoritariamente a favor –¿podría ser de otra manera?– de la soberanía británica.

Ninguno de los Estados declaró oficialmente la guerra, aunque ambos gobiernos establecieron a las islas como zona de conflicto.

La victoria británica precipitó la caída de la dictadura cívico-militar-eclesiástica argentina y el inicio de recuperación del Estado de Derecho, del mismo modo que, contrariamente, contribuyó a la reelección del Gobierno conservador de Margaret Thatcher en 1983.

No puede olvidarse el destacable apoyo peruano: el 6 de junio, más allá de las gestiones diplomáticas de Perú, éste realizó una operación secreta para proveer a la Fuerza Aérea Argentina de diez cazas Mirage; igualmente proporcionó misiles Exocet para artillarlos que la Fuerza Aérea del Perú llevó en un avión de transporte Hércules desde La Joya (Arequipa, Sur del Perú) hasta el aeropuerto San Salvador de Jujuy (Norte de Argentina), esquivando los radares chilenos en Antofagasta e Iquique, y de ahí a un aeródromo alterno del aeropuerto de Tandil (Buenos Aires) entre el 6 y 8 de junio de 1982.[1]

Sin embargo, los errados cálculos previos de la diplomacia argentina sobre los presuntos apoyos y neutralidades contribuyeron a la pendiente negativa del conflicto.

Convencidos los chilenos de que eran el paso a dar por la Argentina si superaban los escollos malvinenses comenzaron a planificar el apoyo a los ingleses.

El general Matthei, comandante de las FACH (Fuerzas Armadas Chilenas) y miembro de la junta militar chilena, según su propia versión, motorizó al interior de esa dictadura a favor de una colaboración secreta en inteligencia con el gobierno de Thatcher y coordinó localmente esas labores. Esta ayuda, coordinada por Matthei, según él mismo declaró después [2], llevaría a un mayor flujo de inteligencia entre las partes, vuelos ingleses de inteligencia de señales en espacio aéreo chileno, monitoreo de radar en tiempo real y la entrega de más materiales bélicos ingleses al régimen de Pinochet en tiempos de embargo de armas por violaciones a los Derechos Humanos por parte de la dictadura chilena [3]. De hecho, parte de la retribución entregada por los británicos a la dictadura chilena fue entorpecer las investigaciones internacionales sobre estas violaciones de derechos.

El 14 de abril el periodista norteamericano Carl Bernstein (el de Watergate), a través de ABC News, difundió que Estados Unidos estaba brindando información satelital de inteligencia a la flota británica. Aunque el secretario de Estado de Asuntos Latinoamericanos, Thomas Enders, lo haya negado ante el embajador argentino Esteban Takacs.

Al decir de Richard Allen, asesor de Seguridad Nacional del presidente Reagan: “Me pareció un hombre de una personalidad majestuosa”, Galtieri, “el general majestuoso”, nos había involucrado en un conflicto de ambiciosos objetivos caros a la sensibilidad popular y temerarios en cuanto a la planificación estratégica para enfrentar a un enemigo poderoso.

El conflicto duró 74 días y terminó con la rendición argentina el 14 de junio, volviendo las islas al control británico. En total, 649 militares argentinos, 255 militares británicos y tres isleños civiles de las Malvinas murieron durante las hostilidades.

“¿Cuántos ex combatientes se suicidaron? El Estado no tiene cifras oficiales, pero entre los veteranos la mayoría habla de más de 350 casos. Hay incluso quienes afirman que ya son 454 los ex combatientes que se quitaron la vida, una tragedia que no cesa” [4].

 

  • 1. Santoro, Daniel (4 de enero de 2023). «Guerra de las Malvinas. El operativo secreto del Perú para entregar 10 aviones de combate». Clarín.
  • 2. “Chile temía un ataque argentino después de la guerra de Malvinas”. El Territorio. 26 de junio de 2005.
  • 3. Silva, Sebastián (2 de abril de 2022). «La “silenciada y clave” ayuda de Pinochet a su amiga Thatcher en las Malvinas». Swissinfo.ch. EFE.
  • 4. Galak Oliver (28 de febrero de 2006). “Los veteranos denuncian la falta de atención del Estado”

Consultado el 10 de julio de 2020. La Nación.

La precisión de datos del conflicto fue extraída de Wiki (https://es.wikipedia.org/wiki/Guerra_de_las_Malvinas).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Deje su comentario...

Share via
Copy link
Powered by Social Snap